La Verdad Entre Un Peso Feliz y Un Peso Saludable

Las probabilidades son que tu pesas más de lo que pesabas hace 20 años. En la mayoría de nosotros es así. Y no sólo ha crecido tu cintura, tu peso ideal ha aumentado, también.

En una encuesta reciente el 60% describió su peso como casi correcto. Eso es casi al mismo porcentaje de estadounidenses que tienen sobrepeso u obesidad.

¿Cuál es la verdad sobre tu “peso feliz” y tu peso saludable? ¿Están más cerca de lo que piensas? ¿O más lejos de lo que imaginas?

¿El sobrepeso no es saludable?

La idea de que el sobrepeso no es poco saludable tiene un incremento en 2013. Es cuando un estudio en el The Journal de la Asociación Médica Americana informó de que las personas que tenian hasta 30 libras de sobrepeso eran menos propensos a morir antes de lo normal que las personas con un peso normal.

Sin embargo, una investigación cercana a estos hechos reveló fallas importantes en los métodos del estudio realizado. Resulta que nuestro peso feliz no es tan saludable después de todo.

Lo que es más, décadas de investigación muestran que la obesidad conduce y causa muchos problemas graves de salud.

Estos kilos de más te hacen más propenso a tener una amplia gama de enfermedades, desde la diabetes y la hipertensión hasta la demencia y algunos tipos de cáncer.

Subir un solo tamaño en cualquier década entre mediados de los años 20 y mediados de los 50, por ejemplo, te genera un tercio más probabilidades de tener cáncer de mama después de la menopausia.

Los problemas de salud relacionados con la obesidad, especialmente las enfermedades crónicas como la diabetes, pueden tener un impacto a largo plazo.

“Estas son enfermedades que tienes que manejar no sólo por unos meses, sino por toda la vida”. “Estas enfermedades afectan tu salud, tu cartera y tus actividades cotidianas.

En la oficina del doctor y más dinero en la medicación intentando siempre manejar tu enfermedad y sentirte mejor. Lo que está en juego, es tu calidad de vida.

Sin embargo, muchos de nosotros tenemos dificultades para enfrentar nuestro peso. La mayoría de las personas se “sorprenden” cuando pisan la balanza.

1. Conoce tu IMC (indice de masa corporal) y tamaño cintura.

Tu índice de masa corporal (IMC) se basa en tu altura y peso. Es una buena herramienta para ayudarte a medir la grasa corporal y tus posibilidades de contraer alguna enfermedad.

Pero no es infalible. Si eres muscular, el IMC puede exagerar tu grasa corporal. Si eres mayor y tienes menos masa muscular, puede subestimar tu grasa corporal.

Tu tamaño de cintura puede darte una mejor imagen de tu salud – especialmente si eres muscular. Simplemente toma una cinta métrica y pónlo alrededor de tu cintura, justo encima de tu ombligo.

Si el tamaño de tu cintura es más de 35 pulgadas (para una mujer) o 40 pulgadas (para un hombre), es el momento de tomar alguna acción.

2. Olvídate de tu peso ideal.

A algunos médicos no les gusta hablar del peso ideal. Eso es porque a menudo puede parecer demasiado difícil de alcanzar. El hecho es que incluso pequeñas cantidades de pérdida de peso son saludables.

En lugar de centrarte en ese peso ideal, apunta a bajar de peso. Una pérdida de peso del 7% al 10% hace un impacto enorme en tu metabolismo. Una vez que alcances esa meta, el próximo 10% te parecerá mucho más fácil.

Los pequeños cambios tienen más probabilidades de convertirse en permanentes y, con el tiempo, tienen grandes impactos positivos en tu salud.

3. Nunca es demasiado tarde.

A medida que envejeces, tu masa muscular se encoge. Pero puedes aumentar la masa muscular magra y mantener tu grasa corporal hacia abajo, incluso en tus años 80, muestran los estudios.

También tendrás un mejor equilibrio y estabilidad, lo que ayudará a prevenir los huesos rotos.

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